lunes, 6 de mayo de 2013

Entre nos y entre vos

Ahí vamos de nuevo. Precisamente cuando alguna que otras fisuras dejan de ser arrugas y otras se vuelven maleza, los mosquitos atacan cada poro, como si los conocieran, como si fueran dueños de ellos, su cráteres.

Somos cráneos decía una amigo en una correspondencia, así, cráneos. Yo me siento inválido y enyesado, y me pica el yeso, me rasco y quedan cicatrices. Ahora más que nunca me vuelvo yeso, me vuelvo cicatriz  me vuelvo carne rasgada y morada, carne trémula-tímida, intima.

Mañana viene una migo de Nicaragua a quedarse conmigo, me causa una ternura enorme, tengo nada que ofrecerle pero es un espejo para mi. Yo necesito ayuda y tendré que dársela a otro. Y por otro lado sigo comunicándome con otras personas a través de un correo que posibilita originar el monólogo. Pero he aquí que soy nada y cuando eso pasa, me convierto a mí mismo, a buscar de entre algunas cosa qué queda de quién fui, o qué queda de quien soy.

Siguen picando los mosquitos, se llevan mi sangre, llora mi piel.

domingo, 24 de marzo de 2013

Un intento leve

A veces las cosa no van muy bien. Y ni siquiera la sintaxis está a favor.
Se juntan un montón de nudos de garganta.
Brotan espinillas donde no te lo imaginas, y duelen peor que en otros lados del cuerpo. Te hacen ver feo.
A veces te falla el botón de encender.
Se te termina la pasta de dientes, te toca con el enjuague nada más. Pierdes el cepillo ¿dónde está el maldito cepillo de dientes? Es muy importante cuidarse los dientes.
Tu muela cordal salió hace ratos y ahora te muerdes sin querer.
Siempre has tenido panza que te hace ver mal y ahora ha crecido mucho más.
Ves más porno que nunca.
Te depilas por primera vez las piernas con una afeitadora.
Comes rápido.
A veces, cuando las cosas no van muy bien, sientes que constantemente tropiezas. Pareciera que no manejas muy bien los zapatos.
No descansas.
Siempre estás pendiente de las redes sociales, en especial el Facebook.
Siempre hay alguien con quien hablas mucho y nada (los mejores amigos del mundo pero nunca nos abrazamos)
Esas veces se están convirtiendo en rutina.
Te desvelas escuchando música de Janis Joplin.
De repente te entran una ganas enormes de desnudarte, de emprender locura.
De tirarte.
De coger con quien siempre has querido pero que nunca se ha podido.
De visitar a tu abuelo que vive lejos y quedarte un día con él, que te cuente quién es.
Dan ganas de dormir mucho tiempo, como tres días.
Pero lo que hacés es emborracharte hasta el vómito que te representa y te devuelve la conciencia.
A veces pierdes a un ser amado. Borras poco a poco su foto mojando un paño con saliva y lágrima.
Mucha gente sin comida, sin internet, sin saldo, sin zapatos.
Mucha gente tiene mi edad y se queja, tiene crisis, se frustran, les da miedo llegar a los treinta.
Acongoja no tener amigos, hermanos, padrinos, hijos con quien joder y a quien extrañar.
A mi no me pasa todo esto, no me siento así. Yo soy feliz, yo tengo lo que quiero lo que siempre he querido.
Bueno, no todo. Quizás...
                                       solo a veces, hay un leve, muy leve intento de escribirle un papel, dejarlo bajo su puerta:
Hola, estoy vivo todavía.

sábado, 1 de diciembre de 2012

La educación nos ha fallado



Estoy calificando (o más bien intentando calificar) a mis alumnos de Artes Escénicas de la Escuela de Comunicaciones en la universidad donde doy clase, y no puedo calificar su último parcial.

Todos los criterios que puse en el test no son válidos. La pedagogía creo que ha fallado. Mis conocimientos sobre evaluación de los aprendizajes se han venido abajo. No solo se me viene todo, sino la evaluación como tal no tiene validez.


Ayer se presentaron en el Teatro Nacional de Santa Ana con un montaje de la obra Funeral Home del salvadoreño Walter Béneke en el que me sentía responsable de instruirles sobre el arte teatral y el arte de actuar. Esta obra significaba un gran compromiso por varios sentidos. En primer lugar, porque es una obra densa y por que tiene una estructura muy compleja donde en poco tiempo no era suficiente para asimilarla. Lo segundo, es que, es de un salvadoreño y un buen dramaturgo, quien creó la posibilidad de formación artística real en el país, es decir, creo el primer bachillerato en artes de donde los grandes del teatro salvadoreño estudiaron. Bueno, el punto es que estaba seguro que la camisa nos iba quedar grande y nos arriesgamos. Cuando uno se arriesga, o gana o pierde, solo tiene dos opciones. Lo importante ahora, no es hablar sobre el montaje, sino de mis alumnos y sobre la educación.


Como se imaginarán, teniendo en cuenta tanto elemento que los involucraba, en cuanto al tiempo, el espacio y sus capacidades (algunos era su primera vez). Todos de alguna manera se esforzaron, sobre todo los últimos días. Yo simplemente observaba, prestaba suma atención a sus comportamientos con respecto a la obra, su preocupación, su entrega y sobre todo el trabajo en equipo. Claro que muchas cosas no salieron como deseamos o como yo les dije que tenían que salir, pero en general era evidente que estaban dando lo mejor de ellos.


Por eso digo, los criterios de conceptual, procedimental y actitudinal ya no son válidos, es decir limitan al ser humano y éste es mucho más complejo, es más variable, es muy indescifrable. Cómo los voy a calificar si hay mucho elementos que no pueden ser calificables, que no tienen número, y que por consiguiente validan el hecho de que los seres humanos sobre todo en este tipo de actividades no somos un número, no los puedo encasillar. Para mi todos tienen 10 o no sé qué número, todos se esforzaron, todos sufrieron saber qué es estar en la tablas frente al gran monstruo que es el público. Ni aunque se les hubiera olvidados su parlamento, ni aunque el sonido halla entrado antes, ni que no estuvieran listos y el público estuviera esperando ansioso, y así, aún no se pueden limitar a un número todo la experiencia, es decir, el verdadero premio o calificación es la que ellos mismos se dan, es la experiencia misma. En fin, creo que cualquier criterio se queda inválido por que no logra definir o identificar al ser humano que se entregó, que por un momento estuvo vivo allí frente a otros. Por mencionar un ejemplo de un alumno que se retira de la universidad y aún así se presentó para hacer los suyo dentro de la obra, qué tendré que decir yo frente a esto: nada. Calificarlo sería perderle, sería descalificarlo, anular su existencia como tal, su brillantez y su responsabilidad y eso no es nada cuantificable.


Claro que todo esto responde a muchas cosas, es decir, a un sistema que te selecciona aunque los/mis alumnos, ni uno es más que otro y ni uno sufrió menos que los otros. La educación por consiguiente es parte y aparato potente de ese sistema que nos clasifica que nos discrimina o nos acepta y es por eso que la evaluación se vuelve una arma súper afilada por parte de cualquier docente. Y como los estudiantes poco reflexionan, mucho se gradúan sin darse cuenta que tener 10 o 6 no significaba nada. Pero este sufrimiento se debe también a que las instituciones educativas ponderan al que tiene 10 mucho más que al que tiene 6, o en su efecto destructor, eliminan al que tiene 5 y no se puede superar. Entonces esto conlleva un trauma para el joven cuando tener un 5 de nota no significa más que nada. No es malo tener un 5, nunca.


Concluyo que todos somos distintos, y las capacidades que tiene uno puede que no las halla desarrollado el otro y ni siquiera debe desarrollarlas si no quiere. Somos distintos y esos nos hace hermosos seres humanos. No tenemos por qué ser igual a otros, tenemos que pensar como nosotros y desde nuestra filosofía. La educación intenta uniformar y por eso tiene como herramienta la evaluación y entonces se vuelve muy agresiva y comienza a tener validez "el mundo sin escuelas (Ivan Illich)" y pienso es la capacidad autodidacta donde es posible de verdad el aprendizaje significativo, es decir lo que de verdad a uno le interesa saber y estudiar. Pero cuando esto sea cierto, yo ya no estaré dando clases o ya no estaré vivo; bueno, si es que llega a suceder. Contra una estructura tan arraigada como el estado y la educación un individuo en la nada como yo... (una golondrina no hace verano) es mejor darle un 5 para eliminarlo.


La educación nos ha fallado, es una mentira.


Y aquí estoy, como parte indiscutible de eso que llamamos "educación para la liberación, para crear cultura, ciencia, etc", violándome a mi mismo, intentando poner una calificación, un número a mis alumnos aunque me niegue. Por que soy parte de toda esta miasma y soy también un asesino de sus individualidades.


Perdónenme mis queridos compañero, mis alumnos, perdonen lo mal docente que soy. Perdón por ponerles una nota.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Fresca para la fiesta

Como ustedes saben, me encantan los fenómenos mediáticos y me picaba la mano para escribir sobre ésto. Estando en Costa Rica, en el reciente viaje que he realizado, estaba en los días que visité ese país un relajo por la llegada de Lady Gaga de la que no soy fan pero que en más de alguna vez he escuchado (es más, tengo sus discos, como los de otros peores "artistas"). Puesiesque, el mero día del jelengue, el tráfico y tanta cosa alrededor de su llegada, que claro se convertía en el encuentro centroamericano gay del año en ese país, por que abundaban las mariposas por todos lados. Muy lindo todo, muy colorido. A pues, lo que de verdad me sorprendió entre tanto disfrazado fue este chico que un gentío y hasta las cámaras de televisión tenían rodeado. Un transformista que a mi parecer había logrado hacer un verdadero performance artístico, confeccionando su vestuario de carne de verdad. Imaginen qué tipo de fan, imaginen ese chico trabajando desde la mañana por ir a comprar las tantas libras de carne (solo me acordé de la Agrado, el personaje de Almodóvar cuando le preguntan si el traje que lleva es Chanel auténtico y contesta de que no, por la pobreza que hay en el mundo, exactamente en el momento en que una señora dijo - con toda esa carne como el mes-). Yo sí me imaginé al chico hilvanando sobre la carne y forrando su vestido y los zapatos y hasta su cartera, además de llevar un lindo toque de carne obviamente, en la cabeza forrada con su peluca sintética y blanca que resaltaba con una pluma de ganzo rojo sangre. Arriesgado, de verdad un "little monster" como suele llamar la cantante a sus seguidores, incluso más que ella [si captan es una emulación del que ella tiene pero de carne falsa]. A mi parecer él es mucho más genial que la propia Gaga. Por otro lado hasta pude imaginarme que si no lo hizo en la mañana de ese día, seguramente si lo hizo en los días anteriores, lo habría puesto todo el vestido a refrigerar, ¡Claro! para llegar fresca. Y si por un momento se me cruzó pagar la entrada para ver a Lady Gaga, tuve suficiente con verla a ell@ que era más espectacular. Y punto.

jueves, 18 de octubre de 2012

Uno de esos días, inevitablemente...

Puff. Ya tenía mucho de no escribir aquí.
Me estaba reservando el espacio para hacer un resumen de algunas cosas.
Ahora, fue inevitable.
Ya había apagado la máquina.
Me puse la pijama, me acosté dejando la alarma lista.

Allí, mientras escuchaba un perro ladrar
y con un dolor en el pie, porque me lastimé en las gradas...
Sentí una sensación, entre hambre, ganas de vomitar, incomodidad en el diafragma.
Algo me dolía y no era físico.
Los recuerdos.

Salí un rato a tomar aire, sentía que me faltaba. Comencé a necesitar todo eso que me faltaba. Caí decepcionado ¡en lo que me he convertido! Uno de eso días dice Truman en Desayuno en Tiffanys que no son oscuros, sino...
Dialogaba conmigo. Resentía. Y necesité caminar, caminar mucho, aunque sabía que era peligroso y no lo hice.

Ahí estuve, enfrentándome.
Recordé frases escritas sobre un papel de vidrio.
No pude más y caí.
Caí de golpe y me atreví a escribir.

Y lo escribí todo, lo dije, lo vomité.
Absolutamente todo salió con una fuerza de hidrante, con putiadas, con gritos, con espacios y espasmos, con vísceras.

Hasta romper el papel y quedar totalmente cansado para poder ahora sí, en vida, descansar en paz. Espero que haya servido.